lunes, 12 de noviembre de 2018

Tranquilita

hace tiempo
el cielo se puso más azul que nunca
pa que tú y yo nos encontráramos
debajo de una sombra,
desde entonces duermo tranquilita
porque estás a mi lao cuidándome los sueños.

en el jardín ahora salen rosas
del color del que me siento
y parece que se riegan
solo con nuestro aliento

me siguen doliendo
tos los sitios donde me he caído
y aunque no lo quise de nadie,
tú puedes curarme las rodillas

despierto tranquilita
porque revoloteas mi nombre en tu voz
y me basta con mirarte las pestañas
pa saber que tú solo traes
buenas nuevas a casa.

en el rellano
ya no hay montañas de cosas que callarnos,
aquí tienes todas las poesías que me conozco por si tienes hambre.
no quiero que te rujan las ganas
porque algo te falte.

sé que se me nota en los suspiros
que me dan los buenos días.
comeré mañana con la abuela
y después de tanto silencio
por fin daré respuestas...



jueves, 8 de noviembre de 2018

Rehaciendo poemas - "Brown Eyes"

antiguo:

Esto va por todos los ojos marrones que andan por el mundo.

Va por ellos,
por sus pupilas,
su iris color café,
por el blanco que los rodea,
por las pestañas que le dan vida.

Va por toda la gama de marrones
que sabe expresar lo que no se puede con palabras.

Así que estate alerta,
porque son capaces de enamorarte
con una mirada intensa,
una mirada dulce y a la vez tímida,
con un marrón que con el reflejo del sol se vuelve dorado.

Porque su mirada es letal,
así que más te vale andar con escudo
si no quieres resultar herido.

nuevo:

Esto va por la vez que me perdí en unos ojos marrones
y tampoco me apetecía encontrarme.

Va por sus pupilas cuando me miran,
por el café al que invitan,
por el blanco con el que me rodean,
por las pestañas con las que bailan.

Va por todo lo que no hace falta
que expresen con palabras.

Si les miras te dicen:
"Estate alerta,
no me hago responsable si te enamoras"

Pero yo no puedo más que lanzarme de cabeza
a su mirada intensa,
que todo me sabe a dulce canela,
que quiero que brille el sol todos los días
para verlo reflejado en su marea.

Que me quité los escudos y armaduras
porque si son suyas las heridas,
las quiero todas.

vídeo:



lunes, 5 de noviembre de 2018

Rosas en la garganta

el botiquín está
lleno de poemas

pero no hay tiritas suficientes
pa las palabras
que no te llegan

tengo heridos los tobillos
de temblar con tanta fuerza

los ríos no se deshelarán
la siguiente primavera

de mi garganta brotan rosas
que no recibirás nunca
porque a mí me hacen más falta 

espero que no te importe
que ahora yo me quiera
más que a nada


domingo, 4 de noviembre de 2018

Al menos no duele.

Me caí de boca
en la boca equivocada,
y tampoco estuvo tan mal.

Tengo tres llamadas perdidas
de dos cervezas y un whisky
que necesitan compañía esta noche,
y yo siempre devuelvo las llamadas.

En la calle del barco me espera un pirata
al que ya le conozco todos los trucos.
A veces también me llaman sus sirenas
pero eso él no lo sabe.

Hace tiempo que dejé de escribir sobre el amor verdadero,
porque la única verdad en la que creo
es en que me amo mucho
y dejo que me amen poco.
Al menos no duele.


domingo, 14 de octubre de 2018

Los paisajes no tienen montañas

Entiendo el horizonte,
los hemisferios,
la línea del Ecuador
y el meridiano de Greenwich,
pero la mayoría de los paisajes que veo, no tienen forma.

Hay una montaña desde la que se ve a los aviones despegar
que sabe a segundas oportunidades.
Allí vi a una persona recoger sus pedazos,
mirar sus roturas con cuidado,
una a una,
limpiarlas con mimo
y reconstruirse.

Me gusta pensar que solo yo conozco mi playa favorita,
o al menos solo yo la conozco a las ocho y media,
cuando en sus nubes se hace de noche.
Allí si le aullas a las olas,
te responden golpeándote con fuerza los talones.

Hay una puerta de la catedral que me ha visto enamorada
y sabe un poco a limón y pimienta.
Huele a la humedad de su saliva
y nunca se pasa con la sal.

Las carreteras del norte me enseñaron que llevaba mucho tiempo respirando mal,
así que me pusieron en acústico los pulmones
y dejaron sin volumen mis nostalgias.
La paz tiene el sonido del silencio.

El Passeig de Sant Joan me da vértigo detrás del lunar de la barriga
y hago de tripas corazón en cada uno de sus cruces.
Yo soy más fuerte que él
y lo sabe cuando llego al final,
entera,
tan entera que da rabia.

Cuando paso por una calle nueva
siempre me fijo en los adoquines del suelo
y en el azul de su cielo.
En si la gente allí llena de verde los balcones
o tiene todas las ventanas cerradas.
Me gustan las calles que saben a barrio,
los vecinos que hacen barrio.

Hay tantos besos de hierro que aún no he dado,
tengo tantas ganas de recorrer Argentina.
Hay tantos huecos que rellenar en esta libreta.
Nadie sabe todo lo que me guardo dentro.

Los paisajes tienen muchas más palabras que montañas.