jueves, 31 de mayo de 2018

No quiero amar deprisa.

No quiero amar deprisa,
por eso te miro a los ojos un rato
sin importarme si es mucho o poco.
Por eso me amanece en tu pecho
y no me doy cuenta de que sale el sol detrás del cielo.

No quiero amar corriendo,
ni mirando los relojes,
el único que va a tope prisa es mi corazón cuando se te escapa un "te quiero"
y yo pienso que esta altura no me da vértigo.

No quiero amar deprisa,
porque eso sería amarte mal
y todo lo que tú me traes son curas,
hierbabuena pa' mis heridas,
me quitas el dolor de las mejillas con tu índice,
pesan mis pestañas llenas de quererte
y se me pone el estómago lleno de ganas de que todo de vaya bien siempre.

No me quieras corriendo,
que me evaporo del miedo
y ya no queda agua en mi desierto.

No hace falta que le tengas miedo al tiempo,
he hablado con el campanero
y promete no tocar más las doce
si tú prometes no pensar en qué vendrá después

de

este

silencio


martes, 8 de mayo de 2018

Tres tsunamis a la vez.


no entiendo mucho,
y lo poco que entiendo
no lo sé explicar.

los tulipanes hablan mejor de su mirada que cualquiera de mis poemas,
y la lluvia en la ciudad dice cómo huelen sus besos mucho antes que mis metáforas. 

la impresión de tener a un león rugiendo a cinco centímetros de tu cara
y las casas levantadas por el tornado
son lo más parecido a sus "te quiero"

tres tsunamis a la vez,
un maremoto
y el vértigo de mirar hacia abajo por el hueco de la escalera 
son todo lo que me pasa cuando me coge de la nuca
y enreda sus dedos en mis raíces. 

él sí que sabe de poesía, 
de la vida,
y de las cosas que le dijo mamá que aprendería,
porque a mi me las ha explicado todas.

martes, 17 de abril de 2018

Es su culpa.

Ella se pinta los labios un poco fuera de la línea
porque le dan igual los límites.
Baila como todos bailamos cuando estamos solos en la habitación,
y nunca falta una cerveza en sus manos.

Me mira y me hace más cosas que nadie,
me invita a no tener modales,
a molestar a los prejuicios de la gente.

Ella es para tomársela en serio,
para cruzar el bar entero
y antes del "cuánto tiempo"
mi lengua contra la suya.
"Sabes mejor" -dice
"Te conozco más" -respondo.

Siempre tiene una canción en sus labios
y en cantar mal, es la mejor.

Llueve en Madrid,
y se ríe porque sabe que es su culpa.
Nos echan del cine por montarnos nuestra propia película,
y se ríe porque sabe que es su culpa.
Hoy se ha incendiado una iglesia,
y se ríe porque sabe que es su culpa.
Me duele el corazón,
y se ríe porque sabe que, en parte, es su culpa.

No le importo,
ella a mi sí.

No puedo dejar de jugar a este juego.



jueves, 29 de marzo de 2018

Los besos que no saben a nada.

Escribo este poema
para tener dónde enterrar los besos que no saben a nada,
las caricias que no calientan
y las miradas que no arropan.

A esos que vienen con el cuento listo para recitar.
les escucho en la parte de los dragones
pero de los príncipes y princesas
ya estoy cansada.

Entre un hueco de su ego,
cuelo parte de mi historia,
la clasificada como "apta para todos los públicos",
que no tiene dragones ni armadura,
pero sí mucha sinceridad
y la voz en off de un narrador cansado.

Me quedo por la cerveza,
por la chica de la mesa de al lado
que tiene la paz mundial acurrucada en su pelo,
que eso sí que tiene mérito
y no tus medallas autoimpuestas.

Nunca vi tanto entusiasmo por uno mismo
sin justificación alguna.

En la boca de metro confirmé
que el siguiente capítulo no sería mejor.
Porque no hay peor príncipe
que el que se empeña en salvar a una princesa
que se vale perfectamente por sí misma.



jueves, 22 de marzo de 2018

Pequeña gigante

Hay momentos en los que me siento tan chiquitita,
y estoy tan bien,
que en mi pequeñez me siento gigante.

Me pasa cuando estoy sentada en el suelo del bar,
mientras alguien al micrófono recita sobre el amor,
y dice alguna frase que me eriza la nuca.
Entonces miro hacia arriba y veo cuerpos alargados que parecen extenderse al infinito,
todos con la media sonrisa de la complicidad,
de "yo también me he enamorado".
Y pienso en todas aquellas personas a las que han besado,
a las que le han dejado la puerta abierta
con un mensaje de "para cuando quieras volver".
Justo ahí me siento diminuta,
entre todas esas otras medias sonrisas
y poemas sin escribir.

También me pasa cuando me quedo mucho tiempo pensando
en todas las personas que me quedan por conocer.
Me imagino sus rostros sin rasgos concretos,
y ya me remueven cosas por dentro.
Siento que tengo que enamorarme tanto aún... que en comparación, yo soy solo una pizquita.
Soy solo el recipiente de las historias que a otros les quedan por vivir.
Soy solo la tinta de lo que les van a escribir.
Las tripas de las que podrán hacer corazón,
y las llamadas perdidas que querían encontrarse.

A veces,
me gusta ser chiquitita
y tener tanto que decir.