jueves, 1 de febrero de 2018

Sitio seguro. Aquí NO es NO.

Estoy enferma de este mundo. De que alguien decida romantizar un “Para”, “apretando más fuerte”.
Estoy cansada de estar en la barra y que alguien me toque el culo. De no sentirme cómoda si no veo un cartel de “Sitio seguro, aquí NO es NO”, y me pregunto en qué puto lugar significa otra cosa.

Me intoxicáis la poesía con vuestros acosos en los bares; con ese mail que me mandabas cada día después de verme recitar insistiendo en que te llamara, que aquí me dejabas tu número, que tenías muchas cosas que contarme en privado.
Te pudres cuando llamas puta a la que te rechaza, mientras escuchas a otra mujer al micro recitando sobre que nos queremos libres.

Me duele el pecho cuando pienso en todas las veces que una compañera ha tenido miedo. Cuando tiene que inventarse un novio que la espera, para que le dejes en paz. Cuando no se atreve a besar a su novia, porque sabe que la semana pasada a otra chica le pegaron por hacer lo mismo.

Me duele el pecho cuando pienso en mi ex diciéndome que se sentiría humillado si después de él, salgo con una chica. Cuando amenazó con no tocarme más si veía una compresa mía usada.
Me duele no haber tenido las palabras y tener que tragarme las suyas.

Pero, lo que más me duele de todo, con diferencia, es pensar en cada superviviente a la que se le ha puesto en duda. En ella, subida al estrado, teniendo que responder si disfrutó de ser violada, si le resultó placentero, si se negó lo suficiente, si ha tenido parejas estables, si sale mucho por las noches. En ella, leyendo justificaciones hacia su violador, gente pidiendo prudencia, llenándose la boca de “presunción de inocencia” mientras ella se despierta y le ve; desayuna y siente su mano en el muslo; va en el metro y recuerda el olor de su saliva; entra en el instituto y oye sus gemidos; vuelve a casa, abraza a mamá, y tiembla asustada; va a dormir y vuelve a sentirse sola para siempre.

En este mundo, si hay que elegir un bando, siempre voy a ser del de la víctima.
Prefiero creer a quien apuesta valentía, si luego es mentira, me ha engañado.
Pero si defiendo al “presunto” violador, y luego es verdad, yo también la habré violado.


jueves, 25 de enero de 2018

La lluvia en tus labios.

Ojalá el mundo supiera cómo sabe la lluvia en tus labios,
que tienes mil tormentas entre corazón y espalda
pero siempre guardas preparada una barca a prueba de tempestades para quien te visite.
Sabes que eres peligrosa,
pero también prudente
y desde que saliste en las noticias de los bares de poesía
por haber ahogado en ti a más de una veintena de poetas,
decidiste premiar la valentía de coger tu mano

con un salvavidas y la sinceridad de tus heridas.

foto de @PutaLewis

poema escrito para introducir una de las secciones del poemario "Nuestra teoría del caos",de mi amigo Naza Díaz.

jueves, 18 de enero de 2018

A tu altura astronómica.

Me gusta cuando atardeces porque te me haces efímera y eterna a la vez.
Porque eres dueña del sol, y nadie es dueño de ti.
Me gusta cuando atardeces porque das paso a tus sueños y la luna queda bonita en tus ojos a todas horas.

Me gustas de madrugada, cuando estás taciturna y echas un vistazo a la vida, y a veces sonríes y otras no tanto. Porque entiendes que todas las emociones son válidas y que tú solo sabes crecer en ellas.
Me gusta cuando descansas y nada te da miedo.

Me gusta cuando amaneces porque también me dejas amanecer a mi y darme otra oportunidad más. Tienes en ti todas las paces del mundo y solo tú me haces creer que de verdad soy capaz de parar mis tanques. Porque lo soy.


Me gustas en cualquier momento del día, del mes y del año, porque contigo crezco pero no me haces sentir que sin ti se acaba el mundo. Porque no somos dependientes, pero sí compañeras. Porque yo valgo todas las oportunidades,  tú también y juntas damos las que nos sobran al resto.

Te quiero porque cuando sonríes siento que yo también lo hago, pero con el alma.


jueves, 11 de enero de 2018

Manual de instrucciones.

Hay gente que se tapa la sonrisa.
Tengo el hueco de un libro de Benedetti en la estantería.
Ese beso era para darlo, no para ser guardado.
A esta calle le faltan árboles y le sobran quitamiedos.
La gente corre por un metro que volverá a pasar en 5 minutos porque no tienen 5 minutos.

Huimos del hogar porque nos cuentan que allí no hay oportunidades suficientes y luego nos pasamos la vida echándolo de menos. Buscando ese del que nos hablaron, pero no se puede encontrar algo que ya sabes donde está. No puedes buscar la playa en la montaña, ni los robles en el mar.
Intentamos no enamorarnos porque dicen que el amor hace daño, pero se callan que también te hace volar.

No quiero tener miedo. No quiero guardarme estos 1000€ por si acaso y acabar con ellos en la tumba. Quiero mirar un vuelo y cogerlo, un libro y leerlo, una película e invitar hasta a las palomitas.
No entiendo vivir estando esperando la vida.

Vivimos, intentando estar peinados en una montaña rusa, con una sonrisa en el peor día de nuestra vida, ebrios en un mundo con más bares que bibliotecas, con el pintalabios perfecto en una calle que grita un beso, por favor.

Os dejo el siguiente manual de instrucciones:
Bebeos una cerveza en un bar mientras leéis el primer libro con polvo que encontréis en la estantería que menos miráis. Habladle a la desconocida que os llame la atención y dejad que os hable el que peor pinta tenga. Enamoraos y no desenamoraos nunca. Subid a la atracción que más vértigo os de, quedos en banca rota, volved, no abandonéis, no hagáis daño a propósito nunca, aprended todo lo podáis y acabad cada día con más desastre en el pelo.

Y por favor, no seáis de los que no os sobran 5 minutos.


viernes, 20 de octubre de 2017

Se nos ha roto España

Galicia,
te quiero verde,
más verde que ninguna.
Te quiero floreciendo,
viviendo,
resurgiendo.
Que no te quemen nunca más,
que nunca más te falte ayuda.
Si hace falta,
te regaré con estas lágrimas de verdad 
y el aliento fatigado de todos aquellos
que viven en ti
y te quieren viva,
verde,
más verde que ninguna.

Murcia,
te quiero soterrada,
justa
y escuchada.
Te quiero valiente, así como ya has sido,
y como eres.
Te quiero luchadora,
y pacífica,
Te quiero de todas las formas que puede alguien querer al lugar donde ha crecido,
y aún así yo lo hago un poco más que todo eso.
No hay muros que valgan
para un pueblo que lucha
porque se quiere junto.

Cataluña,
te quiero con la voz arriba,
sin ser machacada.
Te quiero habladora,
segura y fuerte.
No quiero más violencia en tus calles, 
ni más sangre en tu gente.
Quiero que se te trate con la igualdad que mereces,
que te liberen de los prejuicios,
de las políticas que no se centren en escucharte y dejarte hablar.
Que te liberen, por favor.
Como sea que quieras ser liberada,
pero que no te peguen por gritar esa libertad.

España, 
te quiero, a ti si que te quiero.
Pero nos queda mucho por mejorar.
Te quiero igualitaria,
que no te haga falta mirar qué hay debajo de estos pantalones desgastados para saber cómo tratarme, o maltratarme.
Te quiero comprensiva, 
con los oídos abiertos y la mente aún más.
Te quiero tolerante con las diferencias 
e intolerante con aquellos que no aceptan al diferente.
Te quiero renovable, limpia,
con una sonrisa que se recicla
y recicla.
Te quiero allá donde sea que te necesiten,
y que cuando lo hagan, no escatimes en esfuerzos.
Que fuerza tienes de sobra,
y lo sabes,
lo sabemos.

Te quiero, España,
te quiero con la rojigualda en el balcón 
sin que eso implique mirar mal la arcoiris.
Te quiero con tus diferentes voces,
y que ninguna quiera sonar más fuerte que otra,
que todas se escuchen hasta llevar un discurso igual con el que todos seamos capaces de darnos los
buenos días,
bon día,
bo día
y egun on.

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