lunes, 19 de diciembre de 2011

(embustero, farsante)

Hubo un día en el que pasó lo que nunca creí que pasaría y no me enteré de que pasó.
Tú no desapareciste, esa máscara, esa vestimenta de chico misterioso solo era una tapadera para robar un poquito de mi durante un tiempo y después marcharte sin tener que inventar excusas. Aquel día que me enteré de lo que nunca creí que pasaría pero desde luego que pasó, caí en lo tonta que había sido todo este tiempo, se cayó tu obra e incluso el telón. Fue un amor fugaz, un viajero caprichoso que no prometía sobrevivir durante mucho tiempo. Fuiste un caníbal de besos y te gustaba que yo creyera que eras la sombra de la lujuria. Pero en realidad tan solo eras un maldito tramposo (embustero, farsante) que se quedó con mi pobre e ilusionado corazón. Menos mal que no caí en todas tus trampas, menos mal que no explotaron todas las minas. Y así, es como pasaste de ser protagonista a mito absurdo.

Cuando pasó lo que nunca creía que pasaría y no me enteré de que pasó, me di cuenta que los refranes son dichos de sabio, que las oportunidades pasan, pero no se pierden, porque siempre las aprovecha otro, y en este caso otra.

Y dime examor, si no hubiera pasado lo que nunca creía que pasaría y no me enteré de que pasó, si yo no hubiera sido tan crédula e ingenua, ¿dónde estarías ahora? ¿Dónde estaríamos? ¿Seguiríamos en Lisboa? ¿O habríamos cumplido tu sueño de vivir en Estocolmo?


Por último dime… ¿le estás engañando también a ella?

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho este texto :)
    Te sigo!

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  2. Oh, muchísimas gracias :)
    ¡Me alegra que te quedes por aquí!

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Cada comentario me ayuda a mejorar y me anima a seguir adelante. Recuerda que sin respeto solo pierdes el tiempo. ¡Muchas gracias! :D