miércoles, 15 de junio de 2016

Fronteras.


Me da igual que te equivoques conduciendo, llevo sin parar de sonreír desde que cerramos las cuatro puertas de este coche viejo y no me importa en absoluto que jamás haya oído el nombre de ese pueblo que acabamos de pasar.

Cómo me va a importar ahora seguir la dirección incorrecta si llevamos equivocándonos desde el principio y ahora mismo los errores son los únicos que nos llevan a alguna parte. Qué buena suerte ser tan desafortunados y que nos pillara el parque cerrado para que pudiéramos pasearlo entero de la mano sin nadie más. Qué buena suerte ser tan desafortunada y que se me cayera el café en el vestido azul para que tuviéramos que ir a mi casa y darnos allí el primer beso. Seguiría a esa cabeza llena de rizos y errores a donde fuera porque tropezarme con la misma piedra que tú me parece el mejor sitio donde dejarme las rodillas.

El cielo está profundo y mi mano se desliza sobre la tuya y tú cambias a quinta. Saco la cabeza y mi pelo se cree mar con olas. No sé dónde estamos pero aquí tienen noches frescas y olor huerta. Créeme, si seguimos subiendo la música y me sigues echando esas miradas de reojo, cuando la carretera es todo línea recta, yo te aseguro que para mí París está donde nosotros vayamos.

No tengo ni idea de qué carretera hemos tomado pero de verdad que no me importa, yo me quedo contigo hasta que se nos acaben las fronteras. Y ojalá no se acaben nunca.


(también en vídeo)



4 comentarios:

  1. Nosotros decidimos si la dirección es la correcta o no.
    Hermosas palabras.
    Eres increíble y tu manera d escribir es inspiradora.
    Un saludo desde México.

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  2. Abbey, simplemente eres maravillosa, me encanta leerte o escucharte o verte o lo que sea que venga de ti pues eres tan autentica y maravillosa. Sigue como hasta ahora o mejor aun, síguenos sorprendiendo (:

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Cada comentario me ayuda a mejorar y me anima a seguir adelante. Recuerda que sin respeto solo pierdes el tiempo. ¡Muchas gracias! :D